Cotizaciones · WhatsApp, correo, Telegram y web
Te mandan un audio. Contestas el mismo día, no cuando puedas.
La petición entra como quiera: nota de voz, foto, mensaje o formulario. Sale una propuesta armada contra tu catálogo y tus precios, lista para que la revises y la mandes. Nada sale sin que tú lo mandes.
El problema
No es que no sepas cotizar. Es que cotizar te interrumpe.
La petición llega por el chat del negocio, casi siempre en audio y casi siempre cuando estás en otra cosa. Buscar el precio, calcular, acordarte del paquete y redactarlo bonito son quince minutos. Multiplícalos por la temporada alta.
El cóctel de siempre
Excel para los precios, WhatsApp para hablar, el teléfono para confirmar y el correo para mandar el PDF. Cuatro herramientas que no se hablan entre ellas, y una persona en medio traduciendo.
El vaivén que no justifica un sueldo
En temporada alta no te das abasto. En temporada baja no hay trabajo suficiente para contratar a alguien sólo para esto. Por eso acaba haciéndolo quien administra, desde su celular.
Y de las que se perdieron, no sabes nada
Cuántas cotizaste, cuántas cerraste, cuántas se murieron de silencio y por qué. Esa información no está en ningún lado — y es justo la que diría dónde estás perdiendo dinero.
La mayoría de las cotizaciones no se pierden por precio. Se pierden porque nadie contestó a tiempo, o porque nadie volvió a preguntar.
El camino
De lo que te dijeron a algo que se puede aceptar.
Cuatro pasos. El tercero es tuyo a propósito: tú decides qué sale con tu nombre.
- 01
Entra como venga
Nota de voz de WhatsApp, foto de una lista, mensaje de Telegram, correo o el formulario de tu sitio. No le pides a nadie que cambie cómo te escribe.
- 02
Se arma contra lo tuyo
Se transcribe, se entiende qué te están pidiendo y se cotiza contra TU catálogo, TUS precios y TU disponibilidad. Con alternativas cuando hay más de una respuesta razonable.
- 03
Tú la revisas y la mandas
Llega armada, no enviada. Corriges lo que quieras y la mandas por el mismo canal por donde te escribieron. Una cotización equivocada sale cara, y quien la firma eres tú.
- 04
El cliente la acepta con un toque
Recibe un enlace, ve su cotización y la acepta o dice que no. Sin crear cuenta y sin instalar nada. Ese toque es el que por fin te deja medir cuántas ganas.
lo que abre tu cliente: cotizar.cc/c/su-cotizacion
Lo que cambia
Lo que hoy no tienes y aquí sale solo.
Cuánto tardas en contestar
Del momento en que entra la petición al momento en que sale la cotización. Es el número que tu cliente siente, y hoy nadie lo mide.
Cuántas cierras, y de dónde
Por canal, por vendedor, por tipo de cliente y por rango de monto. No para un reporte: para saber dónde vale la pena jugar.
Las que se murieron de silencio
El balde más grande y el que nadie mira. Se cuentan aparte, y se les da un recordatorio a los dos días y a los cinco.
Por qué te dijeron que no
El precio, las fechas, o que ya compraron en otro lado. Un toque en el mismo enlace. Guardar las derrotas es lo que hace útil el resto.
Para quién
Para quien cotiza todos los días y no vive de eso.
Si cotizar es tu producto, ya tienes un sistema. Esto es para quien cotiza porque no le queda de otra, y cada cotización le quita tiempo de lo que sí vende.
Hoteles y servicios con fecha
Cabañas, salones, tours, renta de equipo. Lo que se cotiza depende de que haya lugar ese día, y eso no lo resuelve una lista de precios.
Distribuidores y refaccionarias
Miles de piezas en el catálogo y un cliente que describe lo que necesita con sus palabras, no con tu número de parte.
Talleres y servicios a la medida
Donde cada trabajo se cotiza distinto pero siempre con los mismos ingredientes: material, horas, traslado y margen.
¿Cuántas cotizaciones mandaste este mes, y cuántas cerraste?
Si la segunda mitad de la pregunta no tiene respuesta, ya sabemos de qué hablar. Cuéntanos cómo te llegan las peticiones y te decimos con franqueza si esto te ahorra tiempo.
Cuéntanos cómo cotizasapp.cotizar.cc